Se7en


Hacía tiempo que mi ordenador necesitaba un formateo. Acabé la carrera hace un par de meses y durante la redacción del proyecto inundé mi PC de sharewares de origen dudoso para llevar a cabo un montón de tareas que (espero) nunca deba volver a repetir. Puede parecer una tontería, pero para mí el formateo es una especie de rito de pasaje en el que borras lo viejo y haces sitio para lo nuevo. Poéticos que son los unos y los ceros.

El caso es que, cuando cayó en mis manos un disco duro de 500GB a principios de semana, decidí que se me habían acabado las excusas: había llegado el momento de formatear el ordenador.

Para aquellos que no tengan costumbre, el formateo de un ordenador empieza siempre por la tediosa tarea del backup. Uno a uno, fui recorriendo mis tres sistemas (Vista, Ubuntu y SuSe) y apartando los datos que juzgaba de interés, unos 100 gigas en total.

La siguiente etapa fue decidir el sistema a instalar. Por un lado estaba la posibilidad de reinstalar Vista y cargarme las particiones Linux (que apenas ya utilizo), y por el otro, conservando las particiones Linux como backup, instalar Windows 7, idea que me venía rondando por la cabeza desde que asistí a las conferencias de presentación de la Beta en los Microsoft Techdays allá por el mes de febrero.

Fue Google Reader quien se encargó de tomar la decisión por mí. En cuanto me enteré de la filtración de la RTM de Seven, no lo dudé un instante: ¡con Windows, a la séptima va la vencida!
Después de descargar el ISO de la RTM y leer la guía de instalación de Seven de My Digital Life me sentí preparado para tirarme a la piscina y probar lo nuevo de Redmond.

La instalación fue mejor de lo esperado, se soluciona todo en apenas veinte minutos y por fin Microsoft ha abandonado los tediosos formularios de instalación a los que nos tenía acostumbrados: con un par de datos, basta. Los reinicios se hacen automáticamente (fui a hacerme un café y al volver se habían hecho casi todos ya) y el proceso resulta muy, pero que muy intuitivo.

Desde el primer arranque Seven va rápido, muy rápido. Hace sólo tres o cuatro días que lo utilizo, pero he observado que haciendo las mismas funciones Seven consume casi un 25% menos de recursos que Vista, se calienta menos y en general todo funciona igual o mejor que con el sistema que venía preinstalado en mi ordenador. 

Además, dado que Seven utiliza el core de Vista, no hay absolutamente ningún problema de compatibilidad con los programas; algunos, de hecho, funcionan mejor pese a que todavía no existen versiones adaptadas al nuevo sistema. Curioso, ¿no?

En resumen: Seven simplemente funciona. Y además, es bonito. ¿No me habré equivocado y habré instalado un Mac OS?

Postdata: Después de una semana de uso he tomado la decisión de eliminar mis particiones de Ubuntu y SuSe. ¿Quién necesita un plan B cuando todos los planes salen bien?

2 comentarios:

Álvaro dijo...

Parece que en Microsoft se han puesto las pilas con la nueva versión de su SO. A ver si les dura y no la cagan pronto con cualquier actualización o alguna cosa típica suya.

Aun así, te pregunto siempre lo mismo ¿cuándo vas a dejar de ser tan cabezón y vas a comprarte un Mac? :P

Pablo dijo...

Yo, sabiendo por Twitter de tu instalación, también me lancé a la mia. Pero la cosa me ha ido peor. Es cierto que lo he instalado en un disco duro que está estropeado. Tiene sectores dañados del arranque de Win Vista pero allá fui.

Al instalarlo me gustó, mucho...Y pude probar bastante rato, de hecho, más de lo que el propio disco duro me dejaba con Vista. Pero de repente, se cruzaron los cables al instalar Google Desktop. Empezó a ir MUY lento y fue hacer un reinicio y me petó el disco.
Ahora voy a intentar reanimarlo y volver a instalar el 7. Veremos lo que pasa. Seguiremos informando.

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